· ocurrió el 24 de abril de 2014
Le contestaron imitando sus faltas de ortografía y luego se lo explicaron
El mismo día en que la cuenta ferroviaria respondió a un usuario copiando su ortografía —«los abes los konstrulle el hestado»—, llegó el segundo mensaje. Este ya en castellano correcto, aclarando por qué habían escrito así el anterior y deseándole buen día.
«Teníamos miedo de que no nos entendieras bien. ¡Buen final de jueves, que ya no queda nada!»
Aquí está la diferencia entre burlarse y trolear. La primera respuesta imitaba su forma de escribir; la segunda finge que era una atención hacia él, para que entendiera mejor. Rematar la broma con una cortesía sincera es lo que evita que la cosa acabe mal, y lo que la hace memorable.
Fuente: Marketing Directo
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